Ucrania:

No es un "levantamiento democrático", pero sí es un choque entre depredadores

1º de marzo de 2014 | Periódico Revolución | revcom.us

El país centroeuropeo de Ucrania se está convulsionando por conflictos y agitación. A medida que se desenvuelve la marcha de los acontecimientos, lo que vienen poniéndose aún más de relieve con la intensificación de esta crisis son las maniobras por posiciones y ventajas geopolíticas de parte de las potencias imperialistas rivales, y el potencial de una escalada y su transformación en una confrontación directa entre grandes potencias.

La semana del 18 al 23 de febrero presenció un dramática y rápida evolución de los acontecimientos: las protestas de masas centradas en la capital de Kiev, la represión estatal violenta y los combates callejeros armados; las maniobras tras bambalinas de las fuerzas reaccionarias dentro y fuera de Ucrania, la destitución del presidente Viktor Yanukovich y la formación de un nuevo gobierno.
Al cierre de esta edición, tropas rusas han ocupado un aeropuerto y otras zonas cerca de una base naval rusa en la región de Crimea de Ucrania. Obama ha amenazado con que Rusia pagara "costos" si emprendiera una intervención militar en Ucrania.
Pero han estado mintiendo y engañando sistemáticamente acerca de los motivos de las tensiones peligrosas en Ucrania. Barack Obama mintió cuando salió por la televisión el 28 de febrero para reclamar que Estados Unidos está motivado por los deseos e intereses de los ciudadanos de Ucrania, así como su capacidad para "decidir su propio futuro".
El aspecto abrumador de lo que ocurrió a fines de febrero en las calles y las oficinas del gobierno de Ucrania no es una "revuelta popular". Lo que está pasando en las calles y en los corredores del poder de Ucrania no es una batalla entre "los oligarcas y los demócratas" o entre los autócratas corruptos al estilo soviético y los activistas anticorrupción prooccidentales ilustrados. Y las acciones de los principales actores en el juego, o sea Estados Unidos, las potencias europeas, Rusia, y entre los gobernantes en Ucrania sin duda no tienen que ver con la "democracia" y mucho menos con los verdaderos intereses de la gente de Ucrania o de cualquier otro lugar.
En esencia, la marcha de los acontecimientos a fines de febrero constituye una batalla al interior de la clase dominante capitalista ucraniana que está inextricablemente ligada a la rivalidad entre las grandes potencias opresoras, en particular entre Estados Unidos y la Unión Europea (UE), por un lado, y por el otro, Rusia, y se moldea profundamente por dicha rivalidad. Lo que ha surgido aún más desde ese entonces son las maniobras por posiciones y ventajas geopolíticas de parte de las potencias imperialistas rivales, de nuevo con el potencial de una escalara y transformación en una confrontación directa entre grandes potencias. En este contexto, los diferentes sectores de la población de Ucrania están manipulados y utilizados al servicio de objetivos reaccionarios e imperialistas. Nada bueno puede resultar de esta lucha bajo sus términos actuales y su configuración actual. (La naturaleza de las distintas fuerzas en las calles y en los corredores del poder en Ucrania rebasa el ámbito de este artículo. Lea un análisis más profundo próximamente en revcom.us: "Ucrania: Los lobos están sueltos", del Servicio Noticioso Un Mundo Que Ganar, 24 de febrero de 2014.)
El repentino cambio de la marcha de los acontecimientos (la caída del gobierno del presidente ucraniano Yanukovich y el caos resultante) pone de relieve cómo estas rivalidades y otros conflictos se están agudizando y las "placas tectónicas" de las relaciones mundiales se están moviendo en muchos frentes diferentes. Éstos podrían conducir a sacudidas fuertes y transformaciones inesperadas, lo que a su vez podría tener repercusiones a través del mundo.

Los antecedentes del levantamiento: La historia y la importancia estratégica de Ucrania

Ucrania es un país de 45 millones de habitantes y una ubicación geoestratégica entre Rusia, Europa, el Medio Oriente y el mar Negro.

(Para expandir el mapa, haga clic en el mismo.)
Lo que hoy constituye la nación de Ucrania surgió primero como un estado en el siglo 17, y para el fin del siglo 18, en gran parte se había incorporado al reaccionario imperio zarista ruso. En 1917, el imperio zarista fue derrocado por algo nuevo y sin precedentes: la revolución socialista en Rusia y la formación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), la que incluyó a Ucrania. Ésa era una sociedad de un tipo radicalmente diferente hasta que se revocó el socialismo y se restauró el capitalismo en 1956. (Lea sobre la verdadera historia de la naturaleza y la importancia de la Unión Soviética de 1917 a 1956 en: "No sabes lo que crees que 'sabes' sobre… La revolución comunista y el VERDADERO camino a la emancipación: Su historia y nuestro futuro", Revolución #323, 1° de diciembre de 2013), y enthisiscommunism.org (en inglés).
De 1956 a 1991, la Unión Soviética era una potencia imperialista (a pesar de que se llamaba "comunista"), que se encontraba en un agudo enfrentamiento con el imperialismo estadounidense, en lo que se conocía como la "guerra fría". Ucrania era parte del bloque de países soviético hasta que la Unión Soviética se derrumbó en 1991. Luego se independizó formalmente bajo una nueva clase dominante abiertamente capitalista.
Ucrania cuenta con una agricultura próspera, desarrollo industrial y ubicación estratégica entre Rusia, Europa y el Medio Oriente. Hoy los ductos que transportan el gas natural ruso atraviesan al país. El país se extiende por el norte del mar Negro (que se conecta con el mar Mediterráneo), y la flota naval del mar Negro de Rusia tiene su base en Crimea, una parte de Ucrania. Rusia considera que Ucrania es esencial para su posición militar.
Después del hundimiento de la Unión Soviética, Ucrania se convirtió en el punto focal de una nueva ola de la contienda entre Estados Unidos, Europa y Rusia. Esa contienda es la principal fuerza impulsora de la agitación actual que padece el país. En términos generales, desde 1991, los gobernantes estadounidenses han estimado que para mantener su imperio, Ucrania es esencial para amarrar su supremacía mundial, lo que incluye cercar a Rusia e impedir que vuelva a surgir como un rival mundial. Un elemento clave de esta estrategia ha sido el trabajo con sus aliados imperialistas europeos para absorber los países del antiguo bloque soviético en la Unión Económica Europea y la alianza militar de la OTAN liderada por Estados Unidos. (Ucrania ha solicitado ingresar en la OTAN.)
Mientras tanto, los gobernantes capitalistas de Rusia se ven impulsados a reconstruir su poder e influencia. En parte ello supone reafirmar su influencia en los países colindantes que anteriormente eran una parte del bloque soviético, lo que incluye el uso de sus enormes recursos energéticos como palanca económica y geopolítica.
A partir de 1991, estos dos depredadores (Estados Unidos y la Unión Europea por un lado, si bien Estados Unidos y Europa Occidental tienen sus propias agendas estratégicas cada quien por su parte, y por el otro, Rusia) por lo general han estado en contradicción directa entre sí, aun cuando en ciertas ocasiones estas potencias rivales cooperan en beneficio de sus propios intereses reaccionarios.

La hipocresía de "defender la soberanía de Ucrania"

Los noticieros están llenos de denuncias de parte de los representantes de la clase dominante estadounidense a las maniobras rusas en Ucrania en una clara violación de la soberanía ucraniana.
La hipocresía es asombrosa.
El audio filtrado de una llamada telefónica entre un alto funcionario del Departamento de Estado estadounidense y el embajador estadounidense por Ucrania reveló que estos funcionarios conversaban sobre cuál representante de la clase dominante ucraniana debería reemplazar a Yanukovich y cómo llevar a cabo ese cambio. Recuérdese que Yanukovich, efectivamente un representante de la clase dominante ucraniana opresora, no obstante era el presidente electo del país. Imagínese que unos agentes de alto nivel de algún otro país conversaran, en medio de la reciente crisis del presupuesto en Estados Unidos, por ejemplo, sobre la forma de reemplazar al presidente estadounidense por un aliado más dócil (al que podían manipular mejor al servicio de sus propios intereses).
Luego, el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, rabiaba que "lisa y llanamente en el siglo 21, uno no se porte al estilo del siglo 19 mediante la invasión a otro país bajo un pretexto completamente falso".
¿¡De veras!? ¿A Kerry se le borró la cinta acerca de la larga lista de invasiones, golpes de estado y guerras de sustitutos de parte de Estados Unidos en los siglos 20 y 21, del sur de África a Vietnam e Irak, en su conjunto con la justificación de un "pretexto falso" tras otro. ¿Y qué de la invasión de Irak, la que se justificó con el "pretexto falso" de las "armas de destrucción masiva"? Como resultado de estos golpes de estado, guerras de sustitutos e invasiones de parte de Estados Unidos,muchos millones de personas se han muerto.
En efecto, Kerry daba a entender que se permite todo bajo cualquier pretexto si se es Estados Unidos, pero no se puede permitir nada en el caso de molestar a los intereses del imperio estadounidense.

El choque sobre Ucrania

Obama está mintiendo cuando asevera que Estados Unidos está protegiendo los intereses de la población de Ucrania. De nuevo, la conversación filtrada entre unos agentes estadounidenses que hablan de la manera de llevar a cabo el cambio de régimen en Ucrania ni siquiera menciona los intereses de la población.
Pero cuando Obama dice que Estados Unidos está "profundamente preocupado" por la situación, no está mintiendo. Ucrania ha sido un eje del choque entre estas potencias, y Estados Unidos, Europa y Rusia han estado profundamente involucrados en la evolución de los acontecimientos en el país. Por ejemplo, en 2004 una "revolución naranja" llevó al poder, con el apoyo directo de Estados Unidos y Europa, a unas fuerzas de la clase dominante que favorecían un mayor acercamiento con el Occidente. Rusia respondió en diversos frentes, por ejemplo en 2006 cortó los suministros de gas natural a Ucrania a fin de debilitar al gobierno ahí. Mientras tanto, Ucrania ha estado agobiada de una crisis económica, un aspecto de las actuales sacudidas y crisis del capitalismo mundial, y muchas personas han estado sufriendo fuertemente.
En noviembre de 2013, las cosas alcanzaron un punto crítico. Ucrania ha estado buscando desesperadamente ayuda financiera y económica internacional. Tales paquetes internacionales de "ayuda" se determinan por los imperativos del capitalismo mundial y por los intereses geopolíticos de los países "donantes". Estados Unidos y la UE han estado ofreciendo "ayuda" a Ucrania en la forma de una mayor integración en la UE y, posiblemente, un paquete de rescate del Fondo Monetario Internacional (FMI). Pero todo eso implica que Ucrania tendría que acatar sus condiciones. A menudo éstas implican severas medidas de austeridad, como el fuerte recorte de las redes de seguridad social y el fuerte aumento del precio de las necesidades básicas, tales como la comida, el transporte público y la energía, unas mismas que en el sentido literal han llevado al hambre y la muerte y también a la rebelión de las masas, por ejemplo, en Grecia.
Rusia respondió con la oferta para Ucrania de 15 mil millones de dólares de ayuda y gas natural barato, sin exigir, según los informes, que Ucrania rechazara la "ayuda" occidental. Al parecer, Yanukovich consideraba que el acuerdo de Rusia era una mejor opción para la estabilización de la situación, tal vez por temor a la forma de descontento y revuelta que acompañó las medidas impuestas por el FMI en Grecia, y lo firmó. Eso suscitó la indignación de los imperialistas occidentales y varias facciones de la clase dominante de Ucrania, quienes intensificaron sus protestas y maniobras tras bambalinas. Funcionarios estadounidenses y europeos han estado en contacto directo con el gobierno ucraniano y las figuras de la oposición burguesa y se han ido a Ucrania para apoyar personalmente a las protestas contra Yanukovich.
Esta rivalidad mundial creó las condiciones para el auge de los enfrentamientos y la implosión del gobierno de Yanukovich del 18 al 22 de febrero. El 22, el presidente Yanukovich y la oposición burguesa de Ucrania firmaron un acuerdo fraguado por los aliados de Estados Unidos, Alemania y Polonia, con el objeto de aliviar temporalmente la crisis. El New York Times informa: "El rechazo de la ayuda rusa parece haber sido una de las condiciones establecidas.... Europa y Estados Unidos han estado presionando fuertemente a Kiev para que acepte que sólo un paquete de ayuda del Occidente liderado por el Fondo Monetario Internacional pueda rescatar a la economía de Ucrania" ("With President's Departure, Ukraine Looks Toward a Murky Future", 22 de febrero de 2014).
La situación sigue siendo inestable y extremadamente volátil, con movilizaciones de sectores de la población en torno a una gama de programas reaccionarios, la toma de posiciones en Crimen de parte de las tropas alineadas con Rusia, la aprobación del parlamento ruso para despachar tropas a Ucrania y las amenazas de Obama de que "se pagarán costos" en el caso de que Rusia intervenga en una parte de Ucrania.

¿Cuáles son los intereses del pueblo?

Ninguno de estos enfrentamientos y maniobras entre las potencias mundiales rivales y los capitalistas ucranianos rivales ha hecho nada positivo para las personas que han sufrido muchísimo bajo un gobierno rapaz y opresor tras otro. El cacareado acuerdo fraguado por el Occidente con Ucrania es más de lo mismo, y no tiene nada de positivo la configuración actual del poder o el desenlace de la actual crisis en Ucrania. Al contrario, se ciernen peligros verdaderamente graves.
Sin embargo, el surgimiento repentino e inesperado de esta crisis, aparentemente de la nada, sí nos enseña un aspecto de la impermanencia del orden existente. Los imperialistas mismos perciben este potencial. La revista semanal alemana Der Spiegel describe el choque en Ucrania y la mayor rivalidad entre Estados Unidos, la UE y Rusia como "un juego de ajedrez en un campo de minas".
El orden mundial existente no cambiará en lo fundamental sin que las fuerzas conscientes actúen sobre él, pero no es un muro de permanencia y estabilidad, sobre todo por ahora. Todo esto pone de relieve, una vez más, la apremiante necesidad de trabajar con urgencia por el surgimiento de una auténtica dirección comunista revolucionaria que forje otro camino para la humanidad, que supere ese pasado de tinieblas de regímenes opresores y guerras cínicas. Sin dicha dirección, las fuerzas imperialistas y reaccionarias continuarán sumiendo al mundo en nuevas pesadillas sin precedentes.

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