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Vivimos tiempos decisivos para las mujeres y toda la humanidad. La
cuestión de la posición y el papel de las mujeres en la sociedad “se presenta
cada día más agudamente en las extremas circunstancias de hoy… No se puede
concebir la resolución de todo esto salvo de la manera más radical y mediante
formas extremadamente violentas. La
cuestión que pende es: ¿será una resolución radical reaccionaria o una
resolución radical revolucionaria, implicará reforzar las cadenas de esclavitud
o destruir los eslabones más decisivos de esas cadenas y abrir la posibilidad
de realizar la eliminación completa de todas las formas de dicha esclavitud?” (Bob Avakian, ¡A romper todas las cadenas!,
revcom.us).
Las mujeres han sido dominadas durante miles de años por un sistema explotador
tras otro. Jugarán un papel decisivo en hacer la revolución, derrocar el
sistema capitalista que las abusa y asesina hoy en día, y crear nuevas
sociedades socialistas que las liberen y luchen por eliminar de raíz la
supremacía masculina y toda forma de explotación y opresión.
Vivimos ahora tiempos muy convulsivos. El sistema
capitalista-imperialista está topando con sus límites y el “orden mundial” de
los últimos 80 años está en profunda crisis. Su expansión con la quema del
petróleo, gas y carbón ha creado una crisis ambiental extrema que amenaza el
futuro de la humanidad y otras especies. Las principales potencias
imperialistas nucleares (EU, China y Rusia) se enfrentan entre sí por la
necesidad de expandir sus imperios y no hundirse, conllevando la amenaza
existencial de una guerra nuclear. Las revoluciones guiadas por el nuevo
comunismo son la única salida real a toda esta locura.
En esta situación, las fuerzas que pugnan por una resolución radical reaccionaria para las mujeres están en marcha. Crece el fascismo por la crisis
del sistema que lo engendró. El régimen de Trump encabeza un frente
reaccionario de partidos fascistas en América Latina, Europa y otras partes que
gobiernan con la fuerza bruta, suscitan el odio a las mujeres, a la gente LGBT,
a los migrantes. Fomentan el machismo, el racismo, el nacionalismo reaccionario
y el fundamentalismo religioso. Desechan las leyes y niegan el cambio
climático. Han revocado el derecho al aborto a nivel nacional en EU, imponen la
maternidad obligatoria en la mayoría de los estados allá, y niegan realizar un
aborto aunque cause la muerte de la mujer. Luchan por imponerse en todo el
mundo. Este año, Estados Unidos ha invadido y tomado posesión de Venezuela,
impone hambruna al pueblo de Cuba para tomar el poder ahí, y ahora interviene
con drones, vuelos espías, y operativos del FBI y la CIA en México, amenazando
también a Colombia, Brasil y otros países del continente.
El potencial en ciernes de otra resolución, de una resolución radical
revolucionaria, se vislumbra en el despertar y la rebelión de cientos de
miles de mujeres en México de 2020 a 2022, el levantamiento en Irán de 2022 a
2023 con el grito de “Mujer, Vida, Libertad”, la masiva movilización en
Argentina por ganar el derecho al aborto y las protestas ahora en EU, donde las
mujeres están entre las primeras filas enfrentándose a la policía fascista de
ICE en defensa de los migrantes y miles luchan por movilizar a millones para
sacar al régimen fascista de Trump del poder. Con un entendimiento científico
del problema y la solución, estas luchas y otros levantamientos podrían ser
precursores de revoluciones que, con la agudización de la crisis del sistema,
den a luz nuevas sociedades socialistas liberadoras.
Tal resolución radical revolucionaria es urgente. La violencia contra
las mujeres aumenta estrepitosamente en el mundo. Según datos oficiales, más de
83 mil mujeres fueron asesinadas en 2025, además de 60 mil en conflictos
armados. En Gaza, la ONU informa que 70% de las muertes en la guerra
genocida perpetrada por Israel y EU han sido mujeres, niñas y niños desarmados.
El grupo con el mayor número de muertes son los de 5 a 9 años.
En México, al contrario de las
consignas oficiales de que “es tiempo de mujeres” y de que “ya llegamos todas”,
recrudece la violencia misógina y el gobierno la encubre. El gobierno se jacta
de una supuesta reducción de asesinatos de mujeres de cerca de 15% en 2025,
pero las organizaciones no gubernamentales que investigan los datos reales en
medios y fiscalías afirman que siguen siendo asesinadas entre 10 y 11 mujeres
cada día. No hay ninguna reducción significativa. Las fiscalías
maquillan las cifras bajo presión política, registran feminicidios como suicidios
o en otras rúbricas como “defunciones por causas no especificadas”, y muchos
asesinatos no se reportan.
Los reportes de desapariciones de mujeres han aumentado estrepitosamente
desde 2022. En 2025, hubo un promedio de 17 desapariciones de mujeres reportadas
cada día, equivalentes al 40% de todas las desapariciones, en contraste con
el promedio histórico del 25%. Las jóvenes de 15 a 19 años sufren el mayor
número de desapariciones, debido en parte importantea más explotación sexual y
reclutamiento forzadoal crimen organizado, con la colusión de autoridades.
Los gobiernos de López Obrador y Sheinbaum han
intentado rebajar el registro de desaparecidos, en vez de buscarlos o
identificar a los 72 mil cadáveres en los SEMEFOs. Karla Quintana, que renunció
como jefa de la Comisión Nacional de Búsqueda en 2023, declaró después que “La
intención, muy clara y lamentable, es reducir las cifras de personas
desaparecidas, principalmente en este
gobierno”. El gobierno federal y la FGR intentaron callar los reportes de los
huesos quemados encontrados en el Rancho Izaguirre (Teuchitlán), y callan la
existencia de muchos otros campos para entrenar y matar a jóvenes engañados y
reclutados a la fuerza por los cárteles. Se ha aprobado la Ley General en
Materia de Desaparición Forzada para registrar solo a las personas
desaparecidas que tienen una carpeta de investigación abierta, aunque las
fiscalías rehúsan abrir carpetas en muchos casos, mucha gente teme llevar su
caso a las fiscalías por su colusión con el crimen organizado, y las y los
migrantes desaparecidos serán borrados del registro.
Veamos un ejemplo entre muchos del actuar criminal del
gobierno. El 12 de julio de 2025, Ana Amelí García Gámez, estudiante de
biología en la UNAM de 20 años de edad que practicaba el senderismo, subió al
Pico del Águila en el Ajusco. No regresó a casa. Seis meses después no hay
rastro de ella. Cuando sus familiares fueron a buscarla ese mismo día, dos
oficiales de la SSPC de Tlalpan les ordenaron que se retiraran. Al regresar
después con mucha otra gente para buscarla, vieron camionetas negras con
comandos armados con armas largas de grueso calibre. Los agentes del Ministerio
Público se negaron a registrar esto. La mamá de Amelí denunció que se limitó la
búsqueda al Pico, como si fuera un simple accidente que incapacitaba a Amelí.
Esta zona es notoria por el alto número de jóvenes desaparecidos (más mujeres,
pero también hombres) en los últimos años. Su papá ha señalado que hay bandas
criminales que invitan a personas solas a subir con ellos,con el objetivo de
desaparecerlas. La Fiscalía de CDMX no entregó a los papás la carpeta de
investigación ni ningún plan de búsqueda, entre otras maniobras sucias
documentadas por la CIDH en res_92-25_mc_1514-25_mx_es.pdf.
En otro caso, Sandra Estefana Domínguez Martínez,
una defensora ayuuk de indígenas desaparecidas, violadas y de una joven
asesinada, fue desaparecida junto con su esposo, Alexander Hernández en octubre
de 2024 en Oaxaca. Siete meses después, en abril de 2025, sus cuerpos fueron
encontrados en La Ceiba, Veracruz. Un compañero que trabajó con ella señaló que
la asesinó el crimen organizado, pero fue a pedido de políticos que ella
denunciaba. Desde 2020, Sandra denunciaba a funcionarios oaxaqueños que
encabezaban un chat de funcionarios y políticos estatales y federales de
diferentes partidos que compartían contenidos misóginos y fotos íntimas de
mujeres indígenas. Por las denuncias de ella y de otras mujeres, se destituyó a
un funcionario del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), pero el
coordinador estatal morenista de Delegados de la Paz Social, Donato Vargas
Jiménez y otros políticos crearon otro chat misógino y seguían las amenazas a
Sandra. Los crímenes de estos políticos, así como los de Jeffrey Epstein y su
red de traficar niñas a políticos y empresarios poderosos, demuestran lo
podrido que es el sistema en que vivimos, y la centralidad de la supremacía
masculina como un pilar que lo mantiene.
La opresión y violencia contra las mujeres aumentan. Las clases
dominantes que la mantienen y la refuerzan están divididas y peleadas una banda
contra otra, con posiciones contrarias sobre cómo salvar este sistema opresivo.
No son tiempos de buscar cuál banda, partido o potencia sería el “mal menor”:
ninguno resolverá esta crisis a favor del pueblo. Ninguno eliminará la
supremacía masculina, el racismo, las guerras reaccionarias, la plaga del
crimen organizado, la destrucción del medio ambiente, ni la explotación y la
pobreza en que vive gran parte de la humanidad.
Son tiempos en que revoluciones realmente liberadoras son posibles, en México, en Estados Unidos y otros países. Lo que más se necesita ahora es forjar una fuerza dirigente revolucionaria científica dedicada a romper las cadenas de la supremacía masculina y toda forma de opresión, guiada por el nuevo comunismo desarrollado por Bob Avakian. Al aplicar esta ciencia a las condiciones concretas en cada país, podremos forjar un pueblo revolucionario que derroque el sistema capitalista-imperialista y construya nuevas sociedades inspiradoras que abrirán el camino a finalmente poner fin a toda forma de explotación y opresión. Para lograrlo, hace falta tu participación y aportaciones. Ponte en contacto:
Aurora Roja
Voz de la Organización Comunista Revolucionaria,
México

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