¡Abajo la nueva “Ley indígena” de dominación y despojo!

Protesta en Oaxaca contra la "Ley indígena"

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La reforma constitucional de 2024 y el actual proyecto de “Ley indígena” tienen el propósito de apretar la dominación gubernamental y facilitar el despojo, desplazamiento forzado y ecocidio en contra de los pueblos indígenas y afromexicanos por parte de los grandes capitalistas nacionales y extranjeros, el Estado y el crimen organizado.

Junto con la represión y asesinatos de dirigentes y participantes en los movimientos indígenas, ecologistas y de defensores, estas medidas también tienen el propósito de contener y sofocar el gran potencial revolucionario de los pueblos originarios. Sin embargo, la propuesta de Ley en sí y la farsa de las "consultas" al respecto han provocado una creciente ola de protestas justas.

Tanto la reforma constitucional de 2024 y la actual propuesta de Ley General sobre Derechos de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos establecen el supuesto derecho a “Ser consultados sobre las medidas legislativas o administrativas que se pretendan adoptar, cuando estas puedan causar afectaciones o impactos significativos en su vida o entorno, con la finalidad de obtener su consentimiento o, en su caso, llegar a un acuerdo sobre tales medidas”. O sea, los pueblos no tienen ningún derecho a vetar las imposiciones del gobierno y los empresarios, solo les permiten dar “su consentimiento” o “llegar a un acuerdo”. Como ha señalado con toda razón la abogada Bárbara Zamora, “En la práctica, la última palabra la tienen las empresas y los gobiernos para ejecutar sus proyectos extractivistas y de despojo, reforzados mediante este mecanismo de legitimación jurídica y blindaje” (todo énfasis es nuestro).

Estas medidas violan el derecho al “consentimiento libre previo e informado” establecido en el Artículo 10 del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, firmado por México. Al contrario, se establece que las consultas “se realizarán de conformidad con principios y normas” mucho más limitados de la Constitución Política mexicana, sin siquiera mencionar el Convenio 169, que es un tratado jurídicamente vinculante. ¡Ni respetan su propia legalidad burguesa!

La propuesta de Ley establece que el gobierno federal determinará cuáles son pueblos y comunidades indígenas y cuáles no lo son, por medio de un enredado proceso burocrático. A los que sean aceptados como indígenas, el gobierno también determinará cuáles temas les afecta y cuáles no y cómo se organizará cualquier consulta. Las “consultas” gubernamentales siempre han sido una farsa con un resultado predeterminado en contra del pueblo y de la naturaleza, pero esta nueva Ley codifica el control absoluto de todo el proceso por el gobierno.

La propuesta de Ley, en su artículo 33, también establece nuevas bases legales para el despojo y robo de recursos. Dice que los pueblos indígenas pueden disponer de sus recursos naturales “salvo aquellos que corresponden a las áreas estratégicas”, o sea, cosas tales como el petróleo, los minerales, la electricidad, el agua, megaproyectos clasificados de “seguridad nacional”, etc. ¡Con eso, se puede justificar “legalmente” cualquier tipo de despojo bajo este sistema capitalista!

Aunque se habla hipócritamente en la Ley de “autonomía”, las decisiones de las asambleas o gobiernos comunitarios siguen condicionados y subordinados a las leyes y burocracias gubernamentales. Se reduce su “territorio” a una nueva forma de propiedad sin sustento jurídico (“propiedad comunal tradicional”) que “podrá” ser “reconocida” por la "persona titular del Poder Ejecutivo Federal". Así queda bajo el control absoluto de la Presidencia, sin ningún control indígena real de recursos como el agua, los bosques, el subsuelo, etc.

Estas son solamente algunas de las disposiciones de la propuesta de Ley que el gobierno quiere fingir es un hito histórico en el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas pero que es, en realidad, un manto legal hipócrita para encubrir la continuidad de la opresión, despojo, desplazamiento forzado, represión y asesinato de indígenas.

Por eso tanto la farsa de “consulta” como la propuesta de Ley han provocado denuncias, protestas y movilizaciones en muchas partes. Los integrantes del Congreso Nacional Indígena han denunciado la “simulación de consulta" y que el laberinto de los más de 450 artículos de la Ley ponen nuevas trabas a las comunidades indígenas y tratan de quebrar su resistencia. El Consejo Supremo Indígena de Michoacán (CSIM) ha irrumpido, bloqueado y cancelado los mentirosos foros organizados por el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI). Se ha llegado a cierres simultáneos de carreteras federales y la toma de instalaciones de la CFE. Ha habido marchas masivas de rechazo en Chiapas. Más de 90 organizaciones de Oaxaca han denunciado la farsa de consulta y la Ley. Y han surgida airadas protestas también en Guerrero, Yucatán y otros estados.

A la par con su reaccionaria “consulta” y Ley, el Estado ha seguido con su imposición de megaproyectos de muerte, así como con su guerra de contrainsurgencia en contra de los indígenas y el pueblo en general. Acaban de imponer en la Bahía de Ohuira, Sinaloa, una planta de amoniaco de la trasnacional suiza alemana Proman AG, a pesar del rechazo por parte de la comunidad Yoreme-Mayo y el dictamen de expertos de la ONU señalando serios daños a la población y el medio ambiente. En este y muchos otros casos, se demuestra que el Estado impone la necesidad de atraer inversión extranjera para mantener la economía capitalista dependiente al flote, devastando la vida de los indígenas, el pueblo en general y la naturaleza.

En Chilapa, Guerrero, el 6 de mayo de 2026, las fuerzas del Estado federal se retiraron de la zona para permitir que el grupo criminal Los Ardillos atacaran varias comunidades nahuas y de otros grupos indígenas con drones, bombas y armas de grueso calibre, matando a cuatro miembros de la policía comunitaria y desplazando a más de dos mil personas. Y después de este crimen de Estado, ¿a quién detienen y dan trato de criminal de alta peligrosidad? ¡A Jesús Plácido Galindo, dirigente del Consejo Indígena y Popular de Guerrero "Emiliano Zapata" (CIPOG-EZ), organización independiente de defensa en la zona! Es solo uno de muchos ejemplos de la guerra de contrainsurgencia que el Estado libra en colusión con el crimen organizado por todo el país en contra de la resistencia indígena, ecologista y popular.

Desde el genocidio de la Conquista hasta nuestros días, en una u otra forma, los pueblos indígenas han sido oprimidos, sobreexplotados, despojados, desplazados y asesinados por ser indígenas. La opresión de los indígenas es un pilar fundamental del actual sistema capitalista dominado por el imperialismo. No importa cuántas veces los de arriba pongan su show de “limpias” a la Presidenta, el Estado actual es y solo puede ser una máquina de represión al servicio del sistema capitalista actual y los grandes empresarios.

Los indígenas son una gran fuerza potencial para la verdadera revolución socialista encaminada a acabar de raíz con su opresión, así como con toda forma de explotación y opresión. Hay que impulsar y apoyar la resistencia indígena en contra de esta nueva Ley reaccionaria, los proyectos capitalistas de muerte y la guerra contrainsurgente en su contra. Hay que combatir el pútrido racismo y desprecio a los indígenas en toda la sociedad. Y hay que hacer todo esto como parte de preparar y luchar por una nueva revolución socialista liberadora que establecerá la verdadera autonomía regional indígena y combatirá toda forma de discriminación, explotación y opresión. Si odias los inmensos crímenes que este sistema ha perpetrado en contra de los indígenas y afromexicanos, ponte en contacto y luchemos juntos por un mundo nuevo, posible y radicalmente distinto.

Aurora Roja

Voz de la Organización Comunista Revolucionaria, México

auroraroja.mx@gmail.com      aurora-roja.blogspot.com 

- 1° de octubre de 2026


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