Chilapa: Gobierno y Ejército manchados de sangre y coludidos con Los Ardillos

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Intolerable. El Ejército mexicano retira sus retenes en el municipio de Chilapa, Guerrero, el pasado 6 de mayo. Asimismo, los efectivos militares, de la Guardia Nacional, la policía estatal y ministerial, se retiran de la zona ese mismo día. Así le dan paso libre al grupo criminal paramilitar Los Ardillos, que asesinan ese mismo día a cuatro miembros de la policía comunitaria. Es el comienzo de un ataque brutal de varios días en que el grupo criminal ataca con armas de grueso calibre y bombardea con drones a cuatro comunidades nahuas (Xicotlán, Tula, Acahuehuetlán y luego Alcozacán, cuando la gente intentó refugiarse ahí). Bombardean y queman sus casas y cultivos, matan a los animales y obligan a huir por sus vidas a unas dos mil personas, con un número indeterminado de desaparecidos.

“Soy una madre de Tula, municipio de Chilapa, Guerrero. Les mando este mensaje desde el cerro porque es el único lugar donde me pude esconder… dejé mi casa porque gente de la delincuencia estaban tirando drones y balas de calibre 50. Saqué a mis gemelos como pude, ya habían destrozado mi puerta con tantos balazos… A pesar de las denuncias y del llamado urgente al gobierno… el subsecretario [estatal] Francisco [Rodríguez Cisneros]… se atrevió a decir que las comunidades están en calma, que no son ciertas las balaceras que denunciamos… [Los Ardillos] quieren corrernos a todas las personas que no queremos trabajar con ellos. Parece que el gobierno está de acuerdo con esta idea porque nunca los investigan… ahora que nos hemos organizado como comunidades para defender nuestros derechos, con el apoyo de la policía comunitaria, resulta que el mismo gobierno se encarga de destruirnos. Ha dejado que grupos de la delincuencia nos sometan y nos atemoricen… En un periodo que va de 2015 a 2026 han asesinado a 76 compañeros y compañeras, también tenemos 24 personas que están desaparecidas… Al principio [denunciamos] pero fue peor porque luego mataron a los familiares que acudieron al Ministerio Público a denunciar". (Relato recogido por Abel Barrera, director del Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan, La Jornada, 11/05/2026).

Después de seis días de intensas agresiones violentas contra la población civil por parte del grupo narco-paramilitar sin respuesta gubernamental alguna, Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, miente descaradamente al decir que la situación “se deriva de dos grupos criminales, que son Los Ardillos y Los Tlacos”. Así, en efecto criminaliza a las víctimas, los habitantes de la zona y su policía comunitaria del Concejo Indígena Popular de Guerrero-Emiliano Zapata (Cipog-EZ). En la misma mañanera del 12 de mayo, la presidenta, Claudia Sheinbaum, intenta justificar la negativa del gobierno a proteger a la población durante casi una semana al decir cínicamente “Lo que no queremos es que haya un enfrentamiento que afecte a la población civil”. O sea, según Sheinbaum, en vez de entrar a proteger a la gente, es mucho mejor dejar que Los Ardillos se ensañan, matan, desaparecen, aterrorizan y corren a la población civil.

La presidenta agrega que “Primero hay que preservar la vida de las personas... No se puede actuar exclusivamente con el Ejército o con la GN” [Guardia Nacional]. (La Jornada, 13/05/2026). Sin embargo, el hecho es que el gobierno ya actuó con el Ejército y la Guardia Nacional para favorecer la brutal ofensiva de Los Ardillos al retirar sus retenes y efectivos el 6 de mayo para dar paso libre al grupo criminal, como lo han denunciado los pobladores.

Frente a la amplia protesta y denuncia de casi una semana de bárbaros crímenes impunes, el gobierno tuvo que hacer algo. Así que, en la misma rueda de prensa, Sheinbaum y Harfuch indicaron que el gobierno iba a calmar la situación por medio del diálogo con "representantes de las poblaciones”. ¡Qué absurdo! Obviamente no se iba a detener la violencia dialogando con los representantes de las víctimas agredidas. Según denuncian algunos pobladores, lo que hizo el gobierno fue “dialogar” con Los Ardillos en vez de encarcelar a estos criminales.

Se comprueba una vez más que el gobierno de todos los niveles está coludido con el crimen organizado, y no solo con este grupo o en este lugar, sino con diversos grupos en muchos estados, desde Chiapas hasta Baja California, como han venido denunciando repetida e insistentemente valientes madres y familiares buscadores, ecologistas, indígenas, personas defensoras de derechos humanos, gente progresista y revolucionaria.

Los Ardillos controlan una amplia zona que incluye desde hace tiempo el gobierno municipal de Chilapa. De hecho, la presidenta actual del municipio es Mercedes Carballo Chino, cuñada de Celso Ortega Jiménez, identificado por la Fiscalía General del Estado como el líder del grupo narco-paramilitar. Aunque el gobierno y el Ejército lo tienen identificado desde hace tiempo, curiosamente nunca lo pueden encontrar. También existe un video que salió en 2023 en que se reúne con este jefe criminal la entonces alcaldesa capitalina de Chilpancingo, Norma Otilia Hernández Martínez. La alcaldesa le pregunta al capo, “¿Cómo puedo ayudarte?” Aunque la ex alcaldesa de Chilpancingo fue de Morena, la actual presidenta de Chilapa fue postulada por el PAN, PRI y PRD. Esto, entre muchos otros ejemplos, ilustra que están coludidos con el crimen organizado políticos y funcionarios de todos los niveles y de todos los partidos electorales.

Esto no se debe simplemente a la corrupción de ciertas personas o grupos. Se debe a toda una estructura internacional. En el país y en el mundo, hace mucho que se articula una perversa triple alianza entre grandes empresarios, políticos y cárteles dedicados al tráfico de drogas, la imposición de la minería y megaproyectos ecocidas, la trata, la esclavización sexual, el tráfico de órganos, el lavado de dinero, el huachicol fiscal, el cobro de piso y más. Estas actividades delictivas han llegado a ser un pilar importante de la rentabilidad de la economía capitalista-imperialista mundial, y esto es particularmente el caso para el imperialismo estadounidense, así como para México, país oprimido dominado principalmente por ese imperio.

Por otra parte, el supuesto combate a estas actividades criminales del mismo sistema sirve de ardid para afianzar el control de determinados grupos de los ricos y poderosos. La sangrienta e inhumana “guerra contra el narcotráfico” de Estados Unidos, encabezada ahora por el régimen fascista de Trump, busca mayor y más directo control sobre otros gobiernos, ejércitos y países, así como llegar a controlar a los narcos para sus propios fines. El supuesto “combate al crimen organizado”, librado con variantes en cada sexenio, siempre ha sido una verdadera guerra control el pueblo, para mantenerlo sometido, oprimido y explotado.

No tiene que ser así, otra manera de vivir mucho mejor es posible. Los conflictos entre los de arriba hunden a varias regiones del país en repetidos conflictos violentos. La gobernabilidad tambalea o de plano se ha perdido en zonas cada vez más amplias. Las agresiones, injerencias y amenazas del coloso del Norte solo intensifican las riñas entre los de arriba y debilitan su capacidad de seguir gobernando como antes. Se abren grietas por las que puede irrumpir y irrumpirá el potencial revolucionario suprimido de las masas, cada vez más encolerizadas por el medio millón de asesinatos, los más de 133 mil desaparecidos, los feminicidios, la pobreza, los abusos e injusticias constantes.

De si semejante rebelión acabará una vez más en un callejón sin salida o si podrá llevar a una nueva sociedad liberadora depende de lo que hagamos cada persona ahora. Una revolución real, una revolución liberadora, depende de una acertada guía científica y una organización revolucionaria capaz de desarrollar la capacidad de la gente de aplicar esa guía en la lucha por un nuevo mundo resplandeciente. La guía científica del nuevo comunismo de Bob Avakian está al alcance de todos. Se ha avanzado pero se necesita avanzar más en aplicarlo a las condiciones concretas del país y el mundo. Se ha forjado los inicios de la organización revolucionaria necesaria, pero se necesita mucho más. Sobre todo se necesita tú participación, ideas y creatividad y las de muchos más. Atrévete a ser parte de la solución y no parte del problema. Atrévete a razonar y luchar. Y ponte en contacto para razonar y luchar juntos.

Aurora Roja

Voz de la Organización Comunista Revolucionaria

auroraroja.mx@gmail.com                 aurora-roja.blogspot.com

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