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A casi 12 años de la terrible noche de Iguala, la
Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) ha emitido un informe lleno de
indignantes mentiras que limpia de toda culpa al Ejército. Eso a pesar
de toda la evidencia del coordinado y fuerte operativo militar, policiaco y
criminal que persiguió y reprimió despiadadamente a los normalistas,
desapareció a los 43 y asesinó a seis personas inocentes.
A la vez, la Presidencia
de Claudia Sheinbaum intenta echar abajo la sentencia definitiva del Tribunal
que descalificó la “Verdad Histórica” del gobierno culpable del
entonces presidente Peña Nieto, demostrando que fue fabricada a base de tortura
y mentiras. Hace poco la presidenta Sheinbaum también rechazó tajantemente las demandas
de los familiares de los 43 del regreso de dos investigadores del Grupo
Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) y de que el Ejército
entregue más de 800 folios en que “se señala a donde fueron llevados los
muchachos”, según Ángela Buitrago del GIEI.
La “Recomendación No.
208VG/2026” emitida el 9 de julio por la CNDH bajo la titularidad de Rosario
Piedra Ibarra, está repleta de tergiversaciones mañosas y mentiras para
defender y limpiar de toda culpabilidad al Ejército. De los “elementos
militares”, la “Recomendación” insiste que “Es claro que no participaron
en la persecución y amago contra los autobuses en que viajaban los estudiantes
normalistas, no participaron en los hechos de violencia que derivaron en la
desaparición de algunos de ellos y en la muerte de otros…” (Punto 754, pág.
568). “No hubo participación de los
elementos de la DEFENSA en ninguno de los eventos violentos contra los
estudiantes…” (Punto 1164, pág. 819). “Lo cierto es que en el presente no
existen evidencias que ameriten un señalamiento de su responsabilidad
a la DEFENSA” (Punto 621, pág. 446). (Negritas agregadas).
¡Falso! ¡Rechazamos y
todos deben rechazar esta mañosa defensa y encubrimiento del Ejército culpable!
Aunque las policías
federal y municipales fueron los principales cuerpos encargados de los ataques
violentos directos, el Ejército jugó un papel clave en coordinar el operativo. Como
el GIEI comprobó con documentos oficiales, desde seis días antes del
crimen contra los estudiantes, Salvador Cienfuegos, entonces secretario de la
Defensa Nacional, ordenó “a todos los batallones… de realizar un seguimiento
minucioso de los estudiantes de Ayotzinapa”. El Ejército tenía agentes
(“OBIs”) infiltrados entre los estudiantes. La telefonía demuestra que el mismo
comandante del 27 Batallón de Infantería andaba cerca de los crímenes, a
pesar de mentir que nunca salió del cuartel esa noche. Dos Fuerzas de Reacción
bajo sus órdenes salieron a la calle, y personal de inteligencia de su Batallón
27 tomaron control del C-4 para coordinar el operativo. Bien comprobado
está que el Ejercito jugó un papel clave para coordinar la actuación de los
militares, la Policía Federal, Ministerial, Estatal, Municipal, el CISEN y el
grupo criminal de Guerreros Unidos. Durante los crímenes hubo un “apagón
informativo” del C-4, la Defensa Nacional, el CISEN y las policías federal
y estatal. Sin embargo, la documentación disponible demuestra que se
informaba en tiempo real sobre los brutales crímenes a la Secretaría de
Defensa Nacional y su titular, Salvador Cienfuegos. El GIEI hizo público un
video en que posteriormente la Marina siembra pruebas para respaldar la falsa
"Verdad Histórica” que eximía de toda responsabilidad al Ejército.
La CNDH también viene a
intensificar el hostigamiento y persecución, con la clara meta de criminalizar
y desprestigiar al Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI),
así como a las organizaciones y personas que han tomado partido con los
familiares de los 43 y la demanda de Verdad y Justicia. A lo largo de su
informe, lanza ataques indignantes y tergiversa cínicamente la excelente
investigación del GIEI, que tilda de "Anti-Verdad Histórica", dedicando
casi la mitad del informe a “IV. El tejido de la Anti-Verdad Histórica y el
montaje para validarla”. Dice, por ejemplo, que " la narrativa de la ‘Anti-Verdad
Histórica’ presente en los Informes del GIEI… lejos de buscar la verdad,… han
sido muy útiles para alimentar el sensacionalismo” (Punto 504, pág. 433). Dedica
otra sección (II.2.) a calumniosos ataques al Centro Tlachinollan, Centro Pro, Serapaz,
FUNDAR y otros que han apoyado a los familiares. Para colmo, la CNDH acusa
tanto al GIEI como a estas organizaciones a ser parte de una tenebrosa red
internacional actuando en contra de México y el Ejército, al tildarlos a todos
como parte de las “‘Redes Transnacionales de Activismo’ (RTA), una clara forma
de intervención e imposición de agendas extra nacionales” (Punto 370, pág. 265).
Otro intento serio de
continuar encubriendo a los verdaderos criminales, lo representa la impugnación
por parte del gobierno actual de la sentencia judicial ya mencionada que echó
abajo la mentirosa “Verdad Histórica”, llamó a crear una Comisión
de Investigación para la Verdad y Justicia (Caso Iguala) independiente
y a seguir la línea de investigación a los militares. La Consejería
Jurídica de la Presidencia del gobierno de Claudia Sheinbaum solicitó a la
Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que atrajera esta sentencia
emitida en 2018 por el Primer Tribunal Colegiado del Décimo Noveno Circuito. La
SCJN ha aceptado revisar esta sentencia definitiva, ya cosa juzgada, violando
su propia legalidad capitalista. El criminal gobierno de Enrique Peña Nieto
intentó impugnar esta misma sentencia y lo vuelve a intentar el gobierno
actual. De nueva cuenta están empeñados neciamente en encubrir a los
verdaderos culpables de este crimen.
Desde siempre y hasta
ahora, los gobiernos pasados y el actual siguen férreamente empedernidos en
encubrir y defender a su Ejército criminal. No importa cuál partido está en el poder, todos han sido y serán impulsados y forzados a dejar impunes crímenes
tan crueles como éste; o como la masacre de estudiantes en 1968, o la
desaparición en la actualidad de los más de 133 mil personas, o los montones de
asesinatos de periodistas, defensores del territorio y el medio ambiente, mujeres,
personas trans y tantos más. Crímenes cometidos ya sea directamente por el
Estado o en alianza con el crimen organizado y grandes empresarios.
¿Por qué se empeñan tan
tercamente en encubrir a su Ejército? Porque este cuerpo armado es central en
su Estado para proteger y servir al funcionamiento de su sistema capitalista. Porque
no están para servir y proteger a la población, como tanto pregonan, sino para
servir y proteger al sistema capitalista de explotación, opresión, devastación
del medio ambiente y destrucción de vidas. Necesitamos y es posible OTRO
sistema, radicalmente distinto y verdaderamente liberador, el verdadero
socialismo. Esta lucha por Verdad y Justicia puede contribuir a crear mejores
condiciones para la revolución que lleva a ese futuro mucho mejor.
¡No podemos permitir que
salgan con la suya! Nadie debe aceptar este criminal encubrimiento del Ejército
ni a sus encubridores. Imagínate lo bien y lo mucho que vale la pena denunciar
y revelar ampliamente las mentiras
mañosas con las que pretenden encubrir la naturaleza criminal y represiva del sistema capitalista. Lograr que mucha gente sepa
esto y que salga ese coraje que sienten frente a tantos crímenes, que esa rabia
se logre manifestar en una ola creciente en las calles; y lograr también que
muchos ojos se abran a la necesidad y posibilidad de una nueva forma de vida,
distinta y mucho mejor. Pues bien vale la pena. Piénsalo: ¿Qué sería de la
situación y el ambiente si no se hubiera movilizado tanta gente año tras año
contra la masacre de los estudiantes en 1968? ¿O si los colectivos por los
desaparecidos no estuvieran en las calles, en las búsquedas en campo, pegando
fichas por dondequiera y creando anti-monumentos? ¡Es verdad que importa la
conciencia, y mucho más el entendimiento científico del verdadero problema y la
solución!
¡A denunciar sin pelos
en la lengua al Ejército culpable y al gobierno encubridor! ¡Todos a la calle
el 26 de septiembre! ¡Luchemos por verdad y justicia! ¡Luchemos por un México
socialista, independiente e internacionalista!
Aurora Roja
Voz de la Organización
Comunista Revolucionaria, México

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