¡Derrumbamos los muros! ¡Paso libre a los trabajadores migrantes!

Brincando la cerca en la frontera sur
Al grito de “¡No somos criminales, somos trabajadores internacionales!”, muchos miles de centroamericanos en la primera de varias caravanas comenzando en octubre logró vencer los gases lacrimógenos y toletes de cientos de policías federales mexicanos para seguir su marcha hacia el norte. Huyen del infierno de rampante violencia criminal, hambre y desempleo en el que el actual sistema mundial ha convertido sus países, y buscan trabajo y refugio de amenazas de muerte y violación. Como le explicó a la prensa una migrante, “Mire, si a nosotros nos deportan, que nos den por desaparecidos”. 

Son nuestras hermanas y hermanos. Merecen el apoyo que en su paso por el país mucha gente les viene dando, alentándolos y apoyándolos con agua, comida, ropa, zapatos y transporte. ¡Exigimos libre paso y apoyo a los trabajadores migrantes y fin a la represión, detenciones y deportaciones!

Para el criminal gobierno de Estados Unidos, son, en las palabras del presidente fascista Trump, “criminales bien curtidos”, “terroristas”, “personas peligrosas” de “una invasión” y “emergencia para la seguridad nacional”. Y bastó la visita a la Ciudad de México de Pompeo, secretario de Estado de EU, exigiendo que México detenga la primera caravana, para que el gobierno mexicano mandara de inmediato la Policía Federal a la frontera sur para golpear y atacar con gases lacrimógenos a los migrantes. Cuando pasó a México la segunda caravana, un migrante hondureño de 26 años de edad fue asesinado por una bala de goma en la cabeza, disparada o bien por la policía mexicana o la guatemalteca. ¡Este patético servilismo criminal hacia el imperialismo estadounidense es intolerable!


Los grandes empresarios estadounidenses, en asociación con los grandes capitalistas locales, recorren el mundo con sus capitales sin ningún impedimento para sacar miles de millones de dólares de ganancias al precio de la devastación, pobreza y violencia desbordada que han desolado a países como los centroamericanos aún más que a México. Eso lo pregonan como el supuesto "libre comercio", la libertad de los capitalistas e imperialistas de explotar a la gente dónde, cuándo y cómo ellos quieran. Pero si los trabajadores cruzan alguna frontera en busca de empleo y seguridad, son tachados de “ilegales” y “criminales”, y cazados con saña. ¡Ya basta!

Los migrantes van a Estados Unidos porque los capitalistas imperialistas estadounidenses han jodido a otros países aún más que a su propio país. Todos los horrores que impelen el éxodo de los oprimidos de Honduras, Guatemala y El Salvador son resultados directos del sistema imperialista que los ha dominado y explotado por más de un siglo. En Centroamérica, grandes plantaciones de plátano y de café propiedad de monopolios agroindustriales de EU sobreexplotan a los jornaleros y amarran la dependencia del país dentro del sistema imperialista mundial. En maquiladoras con salarios de hambre, la gente produce la ropa que se exporta a Estados Unidos. El “mercado libre” imperialista, avalado por el Tratado de Libre Comercio de Centroamérica de 2005, ha inundado a estos países con granos básicos y productos lácteos importados de EU, devastando la producción campesina y aumentando mucho los precios. Con la colusión entre los gobernantes y el crimen organizado, se ha creado una situación mortífera con una tasa de asesinatos más de dos veces la de México, donde hemos visto más de 240 mil asesinatos en los últimos dos sexenios. Para mantener este “paraíso de explotación” y asegurar su control de esta región por razones estratégicas para su imperio mundial, EU ha impuesto y apuntalado regímenes brutales que protegen sus intereses y someten al pueblo.

Honduras: El ejército de EU lo invadió siete veces entre 1903 y 1925. En los 1980s utilizó el país como base de la contrainsurgencia de los Contras en Nicaragua. En 2009, EU respaldó el golpe militar contra el presidente hondureño Manuel Zelaya. En 2017, el régimen fascista de Trump y Pence avaló la reelección del actual presidente, Juan Orlando Hernández, que reprimió con saña las nutridas protestas contra el fraude electoral. En años recientes han asesinado a 200 activistas LGBT, 100 periodistas y por lo menos una docena de activistas ecologistas, entre ellos, Berta Cáceres, renombrada luchadora indígena.

El Salvador: El ejército de EU y la CIA han organizado, armado y asesorado a las FFAA, policía y escuadrones de la muerte salvadoreños desde los 1950s, hasta dándoles listas de personas que debían asesinar. En los 80s, EU patrocinó una sanguinaria guerra de contrainsurgencia con saldo de por lo menos 75 mil muertes, y cientos de miles de refugiados que huyeron al norte. Los jóvenes salvadoreños indocumentados crecieron en los barrios pobres de EU, y ahí nacieron los maras, que llegaron a El Salvador cuando muchos fueron deportados en los 90s.

Guatemala: EU maquinó un golpe militar en 1954 contra el presidente Jacobo Arbenz, que había nacionalizado tierras no cultivadas del monopolio estadounidense United Fruit para distribuirlas a los campesinos. En los 80s, EU respaldó otro golpe de Estado que instauró como presidente al General Ríos Mont, un pastor fascista cristiano, quien desató una guerra genocida con armas, aviones y asesoría de Estados Unidos e Israel, masacrando sistemáticamente a más de 75 mil personas, principalmente de unas 600 comunidades indígenas mayas.


Es una cruel ironía que los migrantes tienen que arriesgar la vida tratando de llegar a EU, el mismo país que es el principal responsable de la brutal pobreza, violencia pandilleril, represión y carestía que no los dejan trabajar y vivir en sus países de origen. Así funciona este sistema: justamente porque Estados Unidos explota, saquea y domina gran parte del mundo, se concentra ahí la riqueza arrancada de la labor de los trabajadores y del saqueo de los recursos naturales en los países oprimidos. Y así funciona en todo el sistema capitalista-imperialista mundial, con unos 65 millones de migrantes y refugiados en el mundo, forzados a huir de sus hogares para intentar sobrevivir ante la miseria, las guerras reaccionarias, la violencia generalizada y la destrucción del medio ambiente. Una parte de la riqueza robada por los imperialistas hace posible un nivel de vida relativamente mejor en los países imperialistas norteamericanos y europeos, entre otros. Por eso los migrantes van para allá: porque los grandes capitalistas imperialistas han jodido mucho más a los países que dominan que a su propio país.

Todo esto es producto de un sistema, el sistema capitalista-imperialista mundial. Hace falta la revolución para tumbar este sistema mortífero y crear un nuevo sistema económico y político socialistas donde se trabaje colectivamente para la sociedad y para avanzar la misma revolución en los demás países. Donde triunfe esta revolución se dará la bienvenida y la plena ciudadanía a todos los migrantes que quieren contribuir a transformar la sociedad, y hacerla una base de apoyo a la revolución mundial, para poner fin al capitalismo-imperialismo y construir un nuevo mundo comunista sin fronteras ni ninguna forma de explotación y opresión. Esta revolución sí es posible: el frenesí racista de Trump es parte de una respuesta fascista extrema a contradicciones muy profundas para el sistema imperialista que solo pueden ser resueltas en los intereses de la mayoría por medio de la revolución comunista.

Los verdaderos criminales están en la Casa Blanca, azuzando el racismo para tratar de imponer su programa de fascismo y limpieza étnica. NO es simplemente una táctica electoral. Mandan 5, 7 o 15 mil soldados a la frontera. Actualmente hay 12,800 migrantes menores de edad “no acompañados” apresados en centros de detención en EU. Están expandiendo sus campos de detención, donde los menores han denunciado el maltrato de estar encerrados en jaulas o en cuartos muy fríos que llaman “hieleras”, el abuso físico, insultos racistas y castigos crueles. Así criminalizan a los migrantes que piden asilo. Han comenzado a quitar los pasaportes de personas mexicanas o centroamericanas nacidas en EU cuyos certificados de nacimiento fueron firmados por parteras en vez de doctores, alegando que fueron falsificados. Y Trump amenaza con negar la ciudadanía a los nacidos en EU de madres indocumentadas.


Todo régimen fascista usa este método de satanizar a ciertos grupos para embrutecer y endurecer a otra gente en su contra, y así imponer su programa. El programa del régimen fascista de Trump/Pence incluye la limpieza étnica de los inmigrantes como parte de su meta de un país de blancos, donde las personas no blancas no tengan derechos, sean tratadas descaradamente como una “casta inferior”, lo que podría llegar a dimensiones genocidas. Es una respuesta reaccionaria y fascista a la crisis real de millones de refugiados en el mundo, creada por el funcionamiento de su mismo sistema.

El Estado mexicano es perro guardián de EU imperialista y cómplice del fascismo. Aunque por lo general no se atreven a usar la misma invectiva racista y xenófoba que Trump, detrás de sus palabras “humanitarias” actúan con la misma saña que la Migra estadounidense. Después de las golpizas y gases en la frontera sur, han encerrado a gente que solicita refugio y han detenido y deportado la gente que han logrado aislar de las caravanas, hasta jalando mujeres por las greñas y golpeándolas, negando atención médica a dos mujeres con abortos espontáneos y echando mano “a todo tipo de presiones, amenazas y acciones directas", según el titular de la oficialista Defensoría de derechos humanos oaxaqueña. El gobierno ha presionado a las empresas camioneras a que ni renten autobuses, y también a gente solidaria que ofrece transporte, amenazando con procesarlos por "tráfico humano" si dan transporte a los migrantes. En 2015, las autoridades mexicanas llevaron a cabo el 70% de las detenciones y deportaciones de migrantes centroamericanos, dejando solo el 30% a la migra y policía de EU. Como un ejemplo de su actuar, en septiembre de 2018, agentes del INM y la Policía Federal atacaron a los migrantes en Juan Rodríguez Clara, Veracruz, con saldo de 47 detenidos, 15 lesionados y, según la gente, dos muertos. Un joven hondureño que escapó informó que escuchó la orden de la policía “Tiren a matar que son unos perros”. Todo esto demuestra una vez más que el Estado mexicano es un aparato represivo encargado de mantener el sistema mayormente capitalista bajo dominación imperialista, principalmente de los Estados Unidos.

Apoyemos a los migrantes y luchemos por la revolución que emancipará a la humanidad. Los migrantes merecen el firme apoyo de todos. Unámonos con ellos, denunciemos los crímenes brutales en su contra por parte de las autoridades mexicanas, estadounidenses y centroamericanas, y preparemos la revolución liberadora que pondrá fin a toda esta crueldad.

¡Alto a las Detenciones, Deportaciones y Ataques Racistas! 
¡Liberen a los Migrantes!
¡Saquemos a las verdaderas bestias: Trump, Pence y sus compinches mexicanos!

Organización Comunista Revolucionaria, México (4/nov/2018)
aurora-roja.blogspot.com / auroraroja.mx@gmail.com

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